sábado, 30 de marzo de 2013

¡SI JESUS NO RESUCITO NADA IMPORTA!


El apóstol Pablo dice directamente: Si Jesús no resucitó somos los más miserables de todos los hombres. Jesús, su vida, su muerte y su resurrección son el centro de lo que somos. Todo lo demás es secundario. De nada más se puede decir lo mismo. Nada más importa tanto. Nada importa por ejemplo, si Abraham existió y creyó ser guiado por Dios. Nada importa si David escribió los salmos, o si Elías o Eliseo hicieron milagros. Nada importa si Isaías o Amós condenaron la injusticia de su tiempo. Si Jesús no resucitó, por qué ha de importarme eso? ¿Por qué? No me mal entienda. Todos esos personajes sí tienen importancia para mí, pero sólo porque después de todo Jesús de Nazaret existió, vivió, murió y resucitó.

La Naturaleza de la Resurrección

1. LA RESURRECCION DE JESUS ES FISICA

Sí, como mencionamos más adelante la resurrección de Jesús es más que una resucitación de un cuerpo humano. Es más que eso pero no puede ser menos. Cuando se consideran todas las evidencias históricas disponibles, la mejor y más natural respuesta es que Jesús de Nazaret no está en la tumba en la que su cuerpo fue colocado después de su crucifixión. Las tres mayores evidencias: la tumba vacía, las apariciones, y la transformaciones sufridas por enemigos de la fe (Pablo, los hermanos de Jesús, etc.) cuando se observan en su totalidad y desde un punto de vista no comprometido ideológicamente, evidencian que Jesús cumplió su promesa de volver de dentro de los muertos. El reciente estudio de N.T. Wright quizá sea el estudio más detallado escrito hasta la fecha sobre este tema (The Resurrection of Son of God). Otro estudio interesantísimo es el de Gary Habermas. En otro artículo escribí sobre la importancia que este último tuvo para convencer de la existencia de Dios al famosísimo ateo, Anthony Flew. Recomiendo leer a estos dos autores.

2. LA RESURRECCION DE JESUS ES HISTORICA.

Con esto los cristianos han afirmado por dos mil años que este evento tuvo lugar en la historia. La resurrección de Jesús no sólo es histórica porque haya movido la historia (este es el concepto de la teología existencial de Bultmann y de algunos teólogos de la liberación). La resurrección movió la historia de los discípulos y de muchos de los que hasta ese entonces no lo eran porque sucedió en el plano de los eventos mundanos. Con todo, esto no significa que los creyentes ingenuamente crean que la resurreción de Jesús se pueda probar exactamente de la misma forma que otros eventos se prueban. La resurrección de Jesús no fue causada por un agente histórico, como por ejemplo el imperio romano causó la cruz de Jesús. No, la resurrección de Jesús fue causada por la mano de Dios. Existe en la resurrección de Jesús una causalidad más allá de la historia: Dios mismo. Muchos historiadores niegan la realidad de la resurrección porque ésta simplemente no tiene analogía presente. No existe todavía otro evento semejante a ella. Los creyentes reconocen que aunque no hay analogía de la resurrección de Jesús, la suma y correlación de todos los factores involucrados en este evento naturalmente apuntan a que de verdad pasó. Este es un juicio histórico no diferente al que a veces se hace en otros contextos. Solo una resurrección histórica en este sentido explica por qué pasó lo que pasó con aquellos que la aceptaron (Gary Habermas and M. R. Licona, The Case for the Resurrection of Jesus. Kregel, 2004) .

3. LA NATURALEZA CONFIRMATORIA DE LA RESURRECCION

La resurrección de Jesús de acuerdo con los escritos nuevotestamentarios es de carácter confirmador en varios sentidos.

CONFIRMA QUIEN ES JESUS

En primer lugar la Biblia dice que la resurrección confirma quién fue Jesús. Romanos 1 dice que en este evento Dios confirmó a Jesús públicamente como su hijo, y lo hizo con gran poder. Ningun otro ser humano bíblico o no ha tenido esto. Jesús afirmó muchas cosas, prometió muchas cosas, profetizó muchas otras, etc. Sin la resurrección de Jesús todas aquellas cosas bien pudieran haber sido desvarios de otro hombre que sucumbió ante la muerte. Sin la resurrección no habría forma de saber si todas aquellas deberían ser cosas en las cuales pudiéramos confiar. Imagínense, por un momento vivir sin la esperanza de la vida eterna... sin la confianza de que Dios intervendrá de una vez por todas con la injusticia del mundo.

CONFIRMA QUIEN ES DIOS

La resurrección de Jesús también confirma a qué Dios nos referimos cuando hablamos de que él lo resucitó de los muertos. La resurrección de Jesús se enmarca en una historia de milagros y portentos del Dios de vida que se opone a la muerte. Este es el Dios que opone la vida a todos aquellos que con gran injusticia causan la muerte. Esto es especialmente en el caso de los líderes religiosos y políticos que con leyes injustas e inhumanas sujetan a muchos  la muerte. No tengo espacio aquí para hablar de tantos ejemplos en el Antiguo Testamento en los que lo mismo se mirá (e.g., Daniel y los leones, Daniel y la dieta babilónica, Sadrac, Mesca y Abednego y el horno, etc. Interesantemente todos estos en un contexto de resurrección). Cuando Pedro en Pentecostés se pone de pie y anuncia la resurrección de Jesús el mismo patrón se hace claro. A Jesús lo mataron injustamente, pero Dios lo ha levantado de los muertos. Por tanto arrepiéntanse! El Dios de vida de Jesús es el Dios que al final de la historia vindicará a todos aquellos que en fidelidad a Jesús, su mensaje, su causa, se han opuesto no sólo de palabra, sino con toda su existencia de obediencia al imperio de la muerte del hombre injusto. Muchas veces este imperio mató a los siervos de Dios, pero el Dios a quien servimos nos resucitará... (Rom 8, 1 Cor. 15)...

CONFIRMA AL SER HUMANO

A través de los siglos el mayor enemigo sectario del cristianismo ha sido el Gnosticismo, en él asistimos a una negación de lo integralidad de la naturaleza del ser humano, de la creación y del mensaje del evangelio. Es contra ese Gnosticismo que la resurrección prueba ser también el enemigo por excelencia. Al Dios resucitar de los muertos a Jesús su mensaje es claro. Dios no está interesado  sólo en el espíritu o el alma de Jesús y del ser humano. El quiere salvar y rescatar a todo el ser humano. El futuro está lleno de individuos glorificados, pero de carne y hueso al final. Dios no quiere descartar nuestro cuerpo!! Lo salvará, lo glorificará, pero será nuestro cuerpo. Que Jesús haya resucitado corporalmente testifica de esta buena intención de Dios, aunque los filosofos griegos de la colina de Marte (Hechos 17) se escandalicen, y juntos con ellos muchos llamados cristianos místicos... Como Ireneo de Lyon acostumbraba a decir, Dios ha resucitado "la carne" de Jesús... y con ella la nuestra.

CONFIRMA A LA CREACION

Ya que el cristiano no es un individuo aislado de toda la creación, sino que como todos los hommbres, es parte de ella, la resurrección del cuerpo de Jesús incluye el futuro de todo el universo material. La buena creación de Dios es redimible y será redimida en la persona de Jesús. Dios no destruirá la creación presente para hacer otra "exnihilo." No. Romanos 8 nos dice que en la medida en que la redención final de los hijos de Dios se acerca, en la misma medida el resto de la creación da gritos de expetación. Bien se puede decir que lo mismo que sucederá con el cuerpo del ser humano (trasformado, 1 Tes 4), lo mismo le espera a la creación material. Será purificada, trasformada, redimida. ¿Qué cómo sé eso? Existen muchos pasajes en el Antiguo Testamento (Isaías 40- por ejemplo), en los Evangelios, en las cartas de Pedro, en el libro de Apocalipsis, pero principalmente lo sé por lo que le ha pasado al cuerpo de Cristo. Por eso dirá, el apóstol Pablo que Dios quiso reunir todas la cosas en Cristo, y que todas la cosas en él subsisten (Col 1-2). Esto no sólo nos hace más concientes de nuestra responsabilidad con la tierra y el universo natural, sino también le da luz al futuro de la humanidad redimida...

Si Cristo no ha resucitado somos los más miserables, nada importa, pero si Cristo sí resucitó, y lo hizo, entonces "tu trabajo en el Señor no es en vano" (1 Cor. 15). La fe del Nuevo Testamento vive de esto: ¡Maranatha!

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Podría Salvar Dios sin la Cruz de Jesus?

Otra vez. Después de terminar otra de mis clases sobre la naturaleza de Dios, volví a escuchar las mismas preguntas que he escuchado muchas veces en labios de  tantos. Esta vez se trataba de uno de mis estudiantes. ¿Si Dios es amor y bondad, por qué no simplemente perdona al ser humano? ¿Por qué tiene que haber necesidad de la cruz? ¿No sería más fácil simplemente perdonar y pasar por alto todo lo que el ser humano ha hecho? ¿Acaso no el mismo Dios  y Jesús nos piden que perdonemos de manera infinita? ¿Por qué exigir un sufrimiento tan terrible como el de la cruz? ¿Por qué se le tiene que compensar a Dios para que perdone?
¿No ha oído esas preguntas usted también? Yo, muchas veces. Y debe confesarse que desde una perspectiva puramente humana son preguntas lógicas. Son preguntas que aparentemente desde una perspectiva puramente humana desarman cualquier necesidad de la cruz. Escúcheme bien, aparentemente. Pero, entonces ¿por qué la Escritura sigue insistiendo que la obra de Jesús era necesaria. Jesús debía ir a Jerusalén (el famoso término griego”dei” de obligación absoluta). ¿¿Por qué?? Yo, me dijo alguien, quisiera creer que Dios tarde o temprano terminará perdonando a todo el mundo… pues él es amor infinito… ¿De verdad? ¿Nosotros quisiéramos de verdad que al fin de cuentas toda la maldad, toda la injusticia del ser humano, toda la violencia, todo el engaño, los asesinatos, las violaciones, los abusos a menores, los genocidios, las infidelidades, las mentiras, la crueldad, la envidia, la arrogancia, el racismo, la discriminación, la coruppción, el terrorismo, la explotación, la indolencia, la indiferencia… todo todo fuera completamente perdonado sin nada más? Lo dudo. Esto correspondería en la práctica a un universo en lo que todo es válido y sin ninguna consecuencia… Yo no quisiera vivir en un universo así. Y la comunicación que Dios ha dado nos dice que este universo no es así… Pero, y ¿entonces?
SOLO DOS OPCIONES
¿Cómo trata Dios con el pecado? Una de dos. O lo acredita a la persona de su hijo y en él lo castiga, o cada uno tarde o temprano terminará pagando por su pecado.Pero ¿cómo es que lo puede acreditar a su Hijo? Jesús, siendo uno de nosotros toma nuestro lugar voluntariamente y se ofrece por nosotros para hacerlo. ¿Pero acaso no es esto inmoral, por qué castigar a alguien que es inocente por alguien culpable? Jesús se hizo uno de nosotros y se identificó totalmente con nosotros para poder compartir con nosotros lo que somos y así poder realmente representarnos delante de Dios. Pero, ¿Cómo puede Dios castigar a un tercero por el pecado de otro, este no parece ser un Dios de amor…? Si se tratará de un tercero propiamente quizá podría pensarse así, pero el caso es que Jesús es Dios mismo. No se trata de un juez castigando a un tercero inocente en favor del culpable. Se trata del juez castigándose a sí mismo por el culpable. Y si a alguien le parece todavía que esto no es “legal,” debería recordarse aquí que ese mismo juez es el legislador universal. Nadie o nada más hace las leyes sino él mismo.
Pero, esto todavía no contesta la pregunta inicial. ¿Por qué Dios no simplemente perdona, y así se evita de tanto problema, incluyendo el hecho de ser él mismo el que tenga que sufrir para salvar a los seres humanos? ¿No sería esto más fácil?
ALGO UNICO EN DIOS
Existe algo en Dios que los seres humanos no pueden entender y tampoco están dispuestos a hacer. El no puede negarse, traicionarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13). Cuando la Biblia habla de su “verdad” y su “fidelidad” habla de esta cualidad divina (e.g. Ex 34:6). En otras palabras, su voluntad coincide totalmente con su naturaleza. No existe nada en lo que él desea que esté en desacuerdo con lo que él es. Y al revés. No hay nada en su naturaleza  que no esté de acuerdo con sus deseos y voluntad.
En el caso de los seres humanos la cosa es diferente. Frecuentemente nos encontramos ante la realidad de padres humanos que ante la falta de respeto de su hijo, simplemente se hacen los desentendidos, “le dejan pasar tal o cual ofensa,” y situación arreglada. Todavía más, cuantas veces no hemos oído–y hasta quizá participado–en el caso de un padre que justifica a su hijo aun sabiendo que el tal es culpable. Parece ser que en ciertos momentos la bondad del padre por el hijo se convierte en complicidad hasta hacerse partícipe de la falta del hijo. En otras ocasiones hasta se llega a elogiar a una madre que “aun cuando todos condenen” ella perdona sin castigar nada. Pensamos nosotros que esto es ideal. Por supuesto, siempre y cuando se trata de nuestro hijo o de nuestra madre. No pensamos lo mismo, cuando aquel hijo nos ha hecho mal a nosotros, o cuando aquella madre encumbre al asesino del nuestro.
¿Qué ha pasado con todo esto? Al ser humano no le cuesta nada negar y contradecir las demanda que su conciencia y su naturaleza como imagen de Dios. Debido a su condición de separación de Dios el ser humano se puede “hacer del ojo pacho,” (pasar por alto) y permitir que algo se haga, diga, piense, sienta, en contra de la voluntad y la ley de Dios sin intervenir o corregir. Más bien a veces se tapa, se ignora. Y, entonces pensamos Dios podría hacer lo mismo.
Dios, por su parte, es justo. Cuantos versículos afirman esto, no cabrían en un corto artículo como este. Su justicia es parte de su santidad. Esa santidad es definida y estipulada en la naturaleza, conciencia, y sobre todo en las Escrituras judeocristianas. Lo interesante es mirar también cuántas veces prácticamente en el mismo verso en donde se menciona la justicia de Dios se menciona su gracia, su favor y perdón. Tome por ejemplo estos dos versos, el primero de los cuales es la descripción que Dios hace de sí mismo:
“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: !!Jehová! !!Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;  que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.” Exodo 34:6-7.
“Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.” Num. 14:18.
LA CRUZ: DISEÑO DIVINO INELUDIBLE
Si las cosas están así. Si Dios es justicia y es gracia y perdón, y si él no puede negarse a sí mismo, ¿Cómo podrá perdonar al ser humano que ha violado una y otra vez su santidad y justicia? ¿Cómo podrá perdonar y ser fiel a su bondad sin negar su justicia?¿Cómo perdonará sin que su justicia sea negada? ¿Cómo podrá ser amor sin dejar de ser justo?
La única respuesta es la cruz. La cruz es el lugar en donde tanto la bondad y la justicia de Dios se ven al mismo tiempo. En la cruz Dios perdona al ser humano que quier ser perdonado. En la cruz Dios castiga los pecados de aquellos que se refugian en su Hijo. La cruz es la única respuesta válida para la salvación.
En esta semana santa recuerde que Dios nos amó de tal forma que dio a su Hijo para que todo aquel que en el cree no se pierda sino que tenga vida eterna. No hay otra forma de salvación. El Dios de la Biblia es justo y es bueno. El Dios de la Biblia es el que diseñó la cruz para salvarnos. ¡¡¡Su nombre sea bendito!!! ¿Has recibido esto tú?

viernes, 1 de marzo de 2013

¿Como Distingo a un Verdadero Predicador?

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¿Cómo Distingo a un Verdadero Predicador?
12 Preguntas

1. ¿Puedes diferenciar entre un buen orador y un predicador?

Un buen orador no siempre es un buen predicador. Hombres y mujeres con capacidad oratoria innata los hay dentro y fuera de la iglesia. Algunos de los más temibles enemigos del evangelio en la historia de la iglesia han sido grandes oradores que saben manipular las emociones de su audiencia. No debemos confundir la capacidad oratoria con la obra de Dios. No confundas la emoción con el Espíritu. El predicador es principalmente aquel a quien Dios llama y manda a comunicar su mensaje fielmente.

2. ¿Puedo comprobar que lo central de su argumento y mensaje provienen de un pasaje bíblico?

Esto no es fácil pues requiere que la audiencia conozca la Escritura. La actitud de la iglesia de Berea, y la necesidad de evaluar todo—discernir, dice Pablo—conforme a lo que la Escritura dice. Se puede citar la Biblia, se pueden mencionar muchos versículos, todos desconectados de su contexto orgánico y natural, y ordenados a capricho del que habla. Cualquier cosa se puede probar así. ¿Puedo decir realmente que lo que se está diciendo es esencialmente lo que Juan, Pedro, Pablo, y Jesús dicen realmente?

La tarea principal del creyente mientras se predica es la de recibir la palabra de Dios. ¿Pero cómo sé yo si el mensaje que oigo es la Palabra de Dios? La seguridad sólo puede venir de que lo que se dice concuerde totalmente con la Escritura.

3. ¿Me invita a reconocer y a apartarme de condiciones y conductas pecaminosas mías (o de mi mundo), o me anima a presentarme como una víctima que merece ser ayudado?

En otras palabras, ¿el predicador llama al arrepentimiento (cambio de conducta y de mentalidad) como su mensaje principal? ¿acompaña a esto la necesidad de volverse a Dios, a Jesús? A seguirlo, al discipulado, a la obediencia?

O, por otro lado, su mensaje se concentra en darme consejos para ser feliz, encontrar la prosperidad económica,  la salud física, o el éxito social. ¿Dice que en lugar de pedir misericordia y agradecer la gracia de Dios, debo demandar su intervención? En otros términos, ¿es un Jeremías o un profeta de Baal?

4. ¿Propone creencias nuevas que según él o ella todos, inclusive los creyentes más maduros, no han conocido antes?

Su doctrina principalmente habla de “redescubrir,” “restaurar,” misterios que han sido olvidados o descuidados por el resto de los creyentes. Su creencia otra vez viene, según ella o él, no de una sólida observación de la revelación escrita, sino de experiencias tenidas por él, ella o su líder. 


5.  ¿Su predicación principalmente consiste en encontrar mensajes ocultos en la Escritura que nadie más puede ver excepto él o ella?

La Escritura es un repositorio de verdades ocultas que sólo por la “espiritualidad” del predicador pueden descifrarse. Su interpretación de la Escritura es idiosincrática la mayoría del tiempo. Abunda en alegorías, e interpretaciones espirituales que no parecen tener ningún control afuera de su propia autoridad.

6. ¿Su predicación se basa principalmente en lo que Dios le ha revelado a él particular e individualmente?

El texto bíblico se ocupa para introducir un tema. Es un trampolín de donde “se parte” para la reflexión. El problema precisamente es que “se parte” de la Escritura para nunca volver a ella. El argumento más fuerte y profundo es la experiencia del líder, su visión, su sueños, su discernimiento, su espiritualidad, etc.

7. ¿Después de su participación, casi siempre te sientes motivado a estudiar la Escritura por ti mismo, o lo necesitas a él o a ella para que te la enseñe correctamente?

Un verdadero predicador demanda que se le evalúe frente a la palabra escrita de Dios. Pide que se acepte su palabra, no porque es su palabra si no porque refleja la palabra de Dios. Y si esto es así, el creyente es motivado a confirmar lo que se predica con el texto de la Escritura. Es la palabra de Dios escrita la que juzga la corrección de lo que todo humano habla. El predicar verdadero ansía que los creyentes que lo oyen crezcan espiritualmente en dependencia de Dios y su palabra. Simplemente rehúsa tomar la gloria que sólo es de Dios teniendo un protagonismo que raya e invita muchas veces a una idolatría disfrazada de lealtad.

8. ¿De acuerdo con él lo que verdaderamente importa es que tú seas feliz, o que tú obedezcas la Palabra de Dios no importando el costo?

Sus enseñanzas están marcadas por un claro énfasis por demostrarte que has nacido para triunfar secularmente. Dios te ayudará, te dice. Este es el mensaje. Dios está siempre para servirte en tus necesidades y aspiraciones. Si nada sabe este pretendido predicador del sufrimiento que como cristianos debemos estar dispuestos a pasar, si no te ha dicho que es un privilegio sufrir como cristiano por tu fe, como dice el apóstol Pablo (Fil. 1, 1 Tes. 1). Si nada sabe este orador del costo de ser seguidor de Jesús en un mundo que comúnmente no tolera el evangelio, como dice la primera carta de Juan, no estás frente a un predicador de Cristo.

9. ¿Se coloca él o ella bajo la autoridad de la Escritura igual que los demás o él es un ungido especial que sólo exhorta a otros y que tiene excepciones considerables para él ?


La autoridad última para todo creyente, incluyendo al predicador, es la palabra escrita de Dios. Nadie está afuera o arriba de ella. Mientras el predicador exige  fidelidad a la Escritura, reclama que todos se sometan a ella, él no puede pretender maquiavélicamente ser la excepción. Su vida misma debe ser testimonio de su sujeción a la Biblia. Si su vida como creyente está plagada de inconsistencias, de desobediencias, de áreas oscuras, de constantes caídas, de secretos y misterios éticos sospechosos, lo más seguro es que no estás frente a un verdadero predicador. La clara conciencia ante Dios y los seres humanos, como dice Pablo, es una obligación de aquellos en el ministerio. Ningún otro criterio, ningún otro éxito o revelación, debe ser suficiente para desplazar lo absoluto de la autoridad de la Biblia sobre la vida del predicador.

10. ¿Admite fraternalmente que hay otros hermanos que pueden estar en desacuerdo con él?

Aunque los fundamentales de la fe no son negociables—otra vez surge aquí lo crucial de conocer nuestra fe—en cuestiones secundarias, el verdadero predicador admite que existen diferencias con otros hermanos. Junto con el apóstol Pablo aceptará que hay cuestiones “indiferentes,”  cuestiones de opinión (adiáfora). No hará de estas lo crucial de la fe, ni lo distintivo del mensaje evangélico. En estos casos mantendrá una actitud de humildad y de diálogo sin pretensiones más allá de lo que puede confirmarse totalmente con la Escritura.

11. ¿Exige fidelidad absoluta a él o a ella y no acepta que lo critiquen en nada de su mensaje?

El verdadero predicador llama a la fidelidad a Dios, a Cristo, y a la palabra de éstos. Nadie más, nada más es incuestionable porque nadie más es infalible. La palabra del predicador tiene valor en la medida que transparenta la palabra de Dios. De otra forma es sólo palabra de hombre que al igual que éste se marchita, muere, y es ineficaz para transmitir vida eterna. Ningún predicador verdadero exige fidelidad absoluta a su persona, esta prerrogativa sólo le pertenece a Cristo. Sólo Jesús está más allá del error, y de la evaluación. El predicador genuino está dispuesto a ofrecerse abierto a la consideración pública como servidor de Jesús, y no como absoluto “señor.” A nadie más debemos llamar “señor,” solo uno es nuestro Señor, el Cristo. Cualquiera que demande este privilegio único de Cristo, puede decirse que está arrogándose un privilegio que no le pertenece. Sigue de cerca al escatológico anticristo.


12. ¿Podrías identificar los elementos centrales del evangelio de Cristo en su predicación? ¿Sabes cuáles son esos elementos?


martes, 15 de enero de 2013

¿Por qué?

Evangélicos, líderes y hermanos en general: Todos nosotros sabemos que para vivir como Dios manda debemos entender su Palabra primero qué nada. Sólo a la luz de ella podemos vivir agradándole según su voluntad. "Piece of cake." Pero entonces, ¿por qué  la mayoría de nosotros no nos preocupa que lo que se enseña en nuestros púlpitos sea primeramente una explicación de lo que dice la Escritura? ¿Por qué lo que más me preocupa es que el que enseña o predica lo haga amena y graciosamente? ¿Por qué confundimos lo gracioso y la verborragia de un predicador con el carisma de la enseñanza?¿Por qué creemos que es el Espíritu el que dirige a un hombre a hacer milagros y no ha exponer la Palabra correctamente, si bien el Espíritu es el que hace milagros, pero también el que inspiró la Palabra para nuestra edificación?

¿Por qué si sabemos que de lo que dice la Escritura, como palabra de Dios, depende mi vida entera, incluso entre aquellos que leen--que entre los hispanos son muy pocos--,leemos sólo devocionales de "historias inspiradoras," novelas cristianas, libros de motivación disfrazados de predicaciones, anécdotas de misioneros, libros de administración, de psicología, de pedagogía, economía, filosofía e historia, "pedacitos" deformados de Escritura, etc. etc. ¿Si de verdad la Biblia es tan importante como cacareamos, cuándo fue que leíste un comentario completo del texto de ella o de uno de sus 66 libros? Sí, sí, yo sé que los comentarios serios de la Biblia son costosos y a veces difíciles de entender... pero aquellos que se quejan de esto son frecuentemente aquellos mismos que tienen una pila de DVDs que han comprado uno por uno, y que a veces miran en un televisor de pantalla plana. Muchos que dicen esto son muy inteligentes en su mundo de negocios o profesional. No me entiendas mal, ¡disfruta tu pantalla plana! pero no ocupes el precio de los comentarios y lo dificil de comprender como excusa para no entender la Escritura verdaderamente. Lee e instrúyete en todas las demás áreas, pero sobre todo en la Escritura...

¿O será qué arrogantemente hemos confundido y mal entendido lo que los grandes teólogos de la historia de la iglesia nos han enseñado en relación con la Biblia? Que sólo la Escritura es suficiente no significa que la podamos leer superficialmente imponiéndole lo que a nosotros nos parece. Que sólo la Biblia es suficiente no significa que yo sólo sea suficiente para entenderla.  Que la Biblia sea clara no significa que tu no necesites lentes. No significa que tu puedas entender todo en ella sólo por tí. Creo que a la larga este tipo de confusiones flotando en el mundo evangélico ha contribuido a que muchos no sepan discernir cuándo alguién está ocupando la Biblia ideológica y equivocadamente. Esto, por supuesto, agravado por el analfabetismo escritural que muchos padecen. Otras veces, si mucho solo nos damos cuenta de un mal uso de la Biblia cuando las doctrinas enseñadas son gruesas distorsiones de la Escritura, pero en nada nos afecta si nuestro pastor usa la misma manera de predicar siempre y cuando no se salga de la doctrina tradicional. ¿Por qué?

Si este no fuera  el caso, entoces, lo único que me quedaría por pensar es que muchísimos de los así llamados evangélicos en realidad no creen que la Escritura es la Palabra de Dios. Quizás sea una palabra, entre otras, pero no el lugar privilegiado por el Dios Trino para regenar, santificar, edificar, guiar, consolar, y prepararnos para toda buena obra (2 Tim 3:16). Si no es esto, ¿Por qué? ¿Ya revisaste tus libros? ¿Cuántos de ellos puedes decir están dedicados a explicar la Palabra? ¿Por qué no lo haces? O ¿Por qué no te importa?

viernes, 4 de enero de 2013

El Día de los Magos

¡Navidad! ¡Cuántas imágenes de días de infancia! No sé si lo han notado ustedes también. Pero, esta época de navidad y de fin de año tiene poder para unirse a nuestros recuerdos mucho más que otras temporadas. Tal parece que no necesitamos ni leer la Escritura para darnos cuenta que durante este tiempo nuestras almas están más susceptibles a que Dios nos hable y se mezcle con nuestra historia...

Hay una historia de navidad que frecuentemente se cuenta en nuestros países y que de tanto contarse se ha vuelto otra celebración que va pegadito a la de navidad. Hablo del "día de reyes." Como si fuera una segunda navidad, aquellos que no obtuvieron regalos en ésta, bien pudieran lograr uno el 6 de enero, o al menos podría sacarse el muñequito en la torta...

Pero lo que más me llama la atención es que, un cuando la hemos oído y contado muchas veces, esta historia ha cambiado significativamente desde que se contó la primera vez. Al leerla en el Evangelio de Mateo (2:1-12), único lugar en donde se encuentra en las Escrituras, puedo encontrar varias cosas con las que quisiera que mi historia sí se uniera..

Déjenme mencionarles algunas de esas diferencias, y déjenme hacerlo a través de tres preguntas.

¿Quiénes eran aquellos "reyes"?

En la historia que nos cuenta la Escritura, aparecen dos reyes. Uno es el rey Herodes, maléfico tirano, déspota y asesino, quien se había apropiado del trono de Jerusalén a través de la violencia y que ejecutaba su voluntad de la misma forma. Este no puede ser el de la historia... El otro rey que la historia menciona identificándolo como "el rey de los judíos," será sólo más tarde y de forma indirecta reconocido como "el niño" (9). Si este era el rey de los judíos, también era el guiador y apacentador de Israel (6). Pero, este tampoco es uno de los "reyes" a los que nos referimos.

Bueno, la Escritura no llama reyes a los magos que llegaron del oriente (Arabia, Babilonia ¿?). Un mago era una persona dedicada al estudio de lo celestial y sobrenatural. Solo una vez más se ocupa la palabra "mago" en la Biblia (Hch 13), y allí se traduce literalmente y con una connotación negativa... Estos hombres eran magos del oriente quienes quizá habrían estado en contacto con judíos en la dispersión quienes habrían compartido de la esperanza del rey mesiánico que traería la salvación final.

Interesantemente no son Judíos los que primeramente y principalmente reconocen a Jesús como rey. De hecho, éstos no lo harán fácilmente, apenas un puñado de entre ellos. En la teología del evangelista Mateo, estos magos nos representan a todos aquellos que no somos judíos y nos dan lección de como responder ante la navidad. Y es que Dios tiene su forma particular de llamar a personas al reino de su hijo. Muchas veces son las que están más lejos; muchas otras son las menos esperadas. La importancia de estos magos reside no en que eran paganos, sino en que siéndolo Dios los llama sobrenaturalmente para que reconozcan a su Hijo como rey. Y así lo hacen... ¿Lo has hecho tú?

¿Qué hacen, qué buscan?

Desde el inicio de esta historia, los magos se nos presentan como comprometidos con la búsqueda del "rey de los judíos." No cuesta mucho imaginárselos entrando en Jerusalén, cansados por una faena extenuante de un viaje largo. Habrían visto una estrella en el oriente. La forma en que Mateo nos cuenta la historia da a entender que si hubo un milagro sideral, este fue momentáneo y no continuo. La estrella "la vieron" (2) (aoristo). Y este evento momentáneo fue suficiente para lanzar una búsqueda de por lo menos dos años (7,16). Seguramente habrían oído departe de judíos --desde el tiempo del profeta Jeremías habría habido una gran población de judíos dispersos por el mundo--que el mesías vendría, "que una estrella se levantaría" (Num 24:17-19).

Ante este compromiso, sorprende pues como los demás personajes de esta historia responden. Herodes, ese necio gobernante humano, se turba (3). La palabra ocupada (ἐταράχθη) aquí es una que habla de confusión, de preocupación extrema, de tribulación. La misma palabra se ocupa para describir el agua revuelta del estanque de Siloé. La misma palabra usa Jesús cuando más tarde hablará de como se siente ante la perspectiva de cruz. No podemos imaginarnos que alguien sienta esto ante un evento profetizado por Dios para bendición de Israel y el mundo. Pero lo cierto es que había y hay todavía muchos para quienes la navidad es eso. Nótese que "toda Jerusalén" acompañaba a Herodes en esto.

Sorprende todavía más como reaccionan los que deben saber sobre el Mesías. Son capaces de citar el Antiguo Testamento a la perfección (Miqueas 5). Los detalles exegéticos los manejan sin problema. Pero después de citar el texto nada más hacen, nada más se dice de ellos. Los abruma una pasividad pasmosa. ¡No les importa! Mientras los magos seguirán hacian Belén, ellos quizá se quedarán con los demás en Jerusalén felicitándose mutuamente por su academicismo y precisión al pasar el examen de Biblia. Están en casa junto con los otros en Jerusalén para quienes la venida del Mesías  parece sólo convertirse en un contratiempo, un estorbo. Deben a toda costa darle la vuelta a la página y volver a su vida ensimismada. Qué otros se molesten con aquellas pequeñeces...  nosotros sigamos como si nada... cantemos otro canto... ¿cómo quedó el Real Madrid?... y ¿el negocio de hoy?

Los magos me enseñan a preguntarme qué hago yo con el rey, con el Mesías... ¿sigo a los magos o me quedo con Herodes y los demás? ¿Encontraré lo que los magos buscan o seré un silencioso cómplice de Herodes y de Jerusalén, juntos más tarde no sólo mataremos a muchos inocentes, sino también al Mesías? ¿Qué hago yo con el Mesías?

¿Cuál es la meta de los Magos?

Meterte en una búsqueda de años se justifica sólo si la meta vale la pena. Desde un inicio los magos la tienen bien clara: "Hemos venido a adorarle" (2). Esto es lo que los diferencia de todos. Los otros, sí, ellos se quedan en Jerusalén. Entretenidos en su búsqueda de poder político y religioso, atribulados porque alguien se los pueda quitar. Aunque recitan el Antiguo Testamento, no acaban de entender lo que el texto les dice... que no tienen un guiador...un apacentador... un pastor (6). Y uno se pregunta... ¿de qué vale todo lo demás si no se tiene esto?

Los magos por su lado avanzan  hacia su meta. Son los verdaderos adoradores. En el camino, este tipo de personas descubren que aunque ellos buscan a Dios, es Dios el que primeramente los está buscando a ellos, "Porque Dios tales adoradores busca.." y los ayuda de manera impredecible...

Ahora sí, la estrella que habrían visto momentáneamente en el pasado, ahora se les aparece y los guía continuamente (9, προῆγεν, imperfecto) por unos diez kilómetros--la distancia entre Jerusalén y Belén--hasta llevarlos directamente al "niño." Y esto les produce un gozo indescriptible. ¡Se gozaron de verdad! Encuentran la razón de la vida. ¿Hay acaso otra cosa en la vida que encontrar la verdadera felicidad? Qué poca distancia, ¿no les parece?, geográficamente apenas unos kilómetros, entre la vida desdichada y la vida de felicidad. Por supuesto, espiritualmente la distancia es infinita entre aquellos a los que Dios ha dirigido hacia su Hijo y aquellos que teniendo todo lo demás, no tienen nada. Son infelices.

Para los magos ha llegado el momento de realizar su meta. Y sin mediar palabra como en concatenada y automática obediencia, entran, lo miran, se postran, lo adoran, le ofrecen sus tesoros. Son "sus tesoros," porque seguramente les habían costado mucho. Son regalos (δῶρα) dignos sólo de un rey: oro, incienso, y mirra. Note por favor, que nunca en el pasaje se dice que estos magos fueran reyes, y menos que fueran ricos. Tampoco se nos dan los nombres de Gaspar, Melchor y Balthazar. Tampoco se nos dice  que tuvieran elefantes, caballos y camellos, con mucho dinero y tantas otras cosas. No, eso es cuestión de tradición, no del texto. Para el Evangelio, los magos bien pudieran haber sido solo dos o tal vez diez. Bien pudieran haber sido "magos," como aquel Elimas de Hechos 13, que de rico no tenía nada.

Los magos le dieron a Jesús no porque tenían. Le dieron porque eso es parte de la adoración a un rey. A Jesús se le adora con una búsqueda incesante, con una entrega total de la vida y el tiempo, con lo mejor de mis bienes. El es el rey. Lo merece. El "día de reyes," o mejor "de los magos" no es para que nos regalen a nosotros. Somos nosotros los que debemos darle a él. Todo nuestro esfuerzo, nuestra vida, nuestro tiempo, y sí, también nuestro oro, incienso y mirra, nuestros bienes.

Al final

Los magos saldrán de la historia para nunca más volver a entrar. Se fueron con la protección de su rey. Así también me quiero ir yo. Representado por aquellos gentiles me veo buscando a Jesús incesantemente en vida, y reconociéndolo con todos mis bienes. La estrella guío a los magos. Aquellos magos me guían a mi. Me dicen que debo buscarlo cotidianamente, incansablemente, totalmente, con esfuerzo, compromiso y fidelidad total.

lunes, 24 de diciembre de 2012

¿De por qué Celebro la Navidad?

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Tito 3: 3-7





¿En qué se parecen Ebenezer Scrooge y el Grinch?  Ambos se oponían a la celebración de la Navidad. El primero era el viejo avaro que pensaba sólo en él y no quería participar en la celebración pues le parecía un desperdicio. El Grinch era aquel monstruo que no parecía ser humano, aunque lo era, y que no le gustaban ver que otros gozaran con la navidad. Ambos se oponían a la navidad y ambos estaban amargados. Ambos eran una deformación del espíritu humano. Pero es cierto también que ambos se parecen en algo más. Cuando finalmente descubren el sentido concreto de la navidad ambos son transformados en nuevas personas. Mi esperanza al recordar el pasaje de Tito 3 es que si existen algunos “scrooges” o “grinches” en medio de nosotros, al reflexionar sobre lo que significa la navidad puedan cambiar y unirse a la verdadera celebración.

Leamos el pasaje…

Cuando yo leo este pasaje descubro por lo menos tres razones que me hacen querer celebrar la navidad.


I. En primer lugar la Navidad debe celebrarse porque era y es Necesaria. V3.

1. ¿Por qué necesitamos de la navidad de Jesús? Porque el hombre sin esa navidad es todo y más de lo que aparece en el versículo 3:

“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”


2. Esto asusta porque los que aparece aquí no son halagos, no son alabanzas. Son verdades sobre quien es el hombre sin Dios, sin Jesús. Tonto, necio, desobediente, perdido, esclavo, malo, envidioso, y como si fuera poco: aborrecible. Mente y corazón estaban trastornados. También llama la atención que todos estos no son adjetivos estáticos, sino que son activos y recíprocos... “Aborreciéndonos.”

3. Más asusta, que el santo apóstol Pablo, se incluya a sí mismo y nos incluya a nosotros dentro de tal descripción. En otras palabras, los mismos cristianos e hijos de Dios deben reconocer que sin Jesús, sus vidas no serían diferentes a las de los demás. Esto debe afirmarse porque generalmente pensamos en que los otros son los malos. ¿Nosotros? Nosotros no. Nosotros somos buenos. La Escritura contradice esta noción general y que es reflejo de nuestra maldad también. Jesús no vino sólo para salvar a los otros que eran malos. Vino a salvarnos a todos nosotros, porque sin él “todos nosotros” somos "grinches y scrooges." Monstruos que matan y se aborrecen. Por dura que parezca esto esa es la realidad.

4. Jesús no se hizo hombre para ayudar “a hombres de buena voluntad...” La buena voluntad es la que Dios tiene al ayudar a ser humanos como los descritos aquí. Dios se hizo hombre para darle vida a una humanidad destruida y condenada por su propia naturaleza torcida. Cuando Jesús nació, Palestina no era el paraíso ni mucho menos. No estaban tomando eggnog, ponche, y cantando “a la víbora de la mar.” No abundaban allí, como no lo hacen hoy los hombres y mujeres anhelantes de justicia, de verdad, de amor, de paz. Sí, seguramente muchos hablaban de estas cosas y pretendían buscarlas, pero su corazón negro sólo les procuraba oscuridad.

5. La navidad de Jesús debería recordarnos que lo que Jesús hizo y cómo lo hizo, lo tuvo que hacer para remediar el problema más fundamental del hombre: su pecado. Un mundo sin navidad es un mundo de maldad... Yo celebro la navidad porque sin navidad yo seguiría siendo lo que Paquita la del barrio describe como “rata de dos patas.”


II. En segundo lugar la Navidad debe celebrarse porque ella es Real. V4-6.

1. Ningún cuento de hadas solucionaría el problema del hombre. El problema con la solución que los cuentos de Scrooge y del Grinch es ese primeramente, que son cuentos no son sucesos. Son fantasía. Y las fantasías solo producen fantasías. Y esto en especial con la forma en que ambos personajes cambian. Nadie cambia y se transforma porque otros simples humanos lo traten bien. Nadie mejora por saber más y mejor. Nadie resulta ser mejor sólo porque lo asusten. Algo mejor y superior debe pasar para que las personas cambien. Algo genuino debe tomar lugar dentro de la historia y naturaleza humana para que exista un verdadero cambio…

2. La Navidad por misteriosa e ininteligible que sea ocurrió. Así lo dice la Sagrada Escritura. Pablo ocupa el verbo “manifestó” (1:3; 2:11; 3:4; 1Tim. 3:16) que se refiere a algo que apareció públicamente. A diferencia de Santa Claus, Rudolf, Frosty, el Niño del Tambor, etc. La encarnación de Dios se dio en la historia. Sucedió.

3. Gálatas 4:4 dice que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de Mujer.” “Dios fue manifestado en carne.” Jesús es la expresión más detallada de la bondad, de la misericordia, de la gracia de Dios... “Y vimos su gloria... lleno de gracia de verdad... él es la plenitud de la deidad.”

4. Dios por causa de su bondad, de su amor, y de su misericordia nos ha dado a Jesucristo para que nos salve. ¡De acuerdo con el pasaje Dios es el filántropo más grande! No somos nosotros los que alcanzamos salvación, no fue por nuestras obras justas. El mundo no será mejor porque usted en esta navidad cante algún villancico, o dé algún regalo, servicio, o limosna simplemente. No me entienda mal, no es que hacer eso sea malo. Es que nada de eso cambiará de verdad al ser humano. El ser humano sólo será mejor cuando acepte el regalo de la navidad que Dios nos da, la salvación gratuita en Jesús.

5. Esta salvación es tan real como el evento mismo de la navidad. Dicen estos versos que dos cosas perseguía esta salvación: regenerarnos y renovarnos. Limpiar el disco y reformatearlo. Tan así que Pablo dice que es a través de Jesús que Dios nos lavó hasta hacernos de nuevo. ¡Un milagro! Jesús perdona mis pecados, Jesús limpia mi alma. La mancha del pecado que nada podría quitarme, la sangre del niño del pesebre, del hombre de la cruz, la ha borrado. Es a través de su espíritu que me renueva. Me implanta un nuevo programa, el nuevo hombre que no está viciado con el pecado sino que se esfuerza por asemejarse a Jesús.

6. Dios ha dado esto “abundantemente” a través de Jesucristo. V6. Ver también 1Cor. 6:9-11. Que la navidad sea real implica directamente que la salvación es real. Que Dios haya “derramado” su espíritu significa que lo introdujo en nuestra naturaleza, dentro de ella. Jesús necesitaba nacer como hombre, porque sólo Dios como hombre podría desde adentro cambiar lo que éramos. Dios lo hizo sin reservas pues lo que Dios nos da en la navidad es su mismo ser. Para transformarnos  se necesitaba que el hijo de su propia naturaleza (el monogenes) fuera también uno de nosotros. Cualquier otra cosa no hubiera sido suficiente. A eso se debe nuestra insistencia al presentar a Jesús como salvador y al decir que debemos dejar entrar a Jesús en nuestro ser para que desde allí lo cambie. Por eso mismo afirmamos que un mundo sin navidad es un mundo sin salvación.

7. Abramos nuestro corazón, recibamos ese regalo, y celebremos que Dios nos ha dado en la navidad de Jesús la única solución real a nuestro problema central, el pecado.

III. En tercer lugar la Navidad debe celebrarse porque es eficaz V7.

1. Según este pasaje la aparición y manifestación de Jesús en la tierra tiene un propósito definido: darnos una esperanza de vida eterna. Por supuesto para darnos esto la Escritura testifica que muchas otras cosas deberían haberse logrado. Recordemos a penas unas cuantas de estas:

Jesús se hizo hombre para:

A hacer y enseñar la voluntad de Dios
A mostrarnos cómo es el Padre
A ser Rey de reyes y Señor de señores
A cumplir las promesas de Dios hechas a la humanidad y a Israel
A derramar gracia sobre gracia
A buscar y hallar lo que se había perdido
A destruir las obras de satanás
A dar libertad a los cautivos, vista a los ciegos y proclamar el evangelio de Dios
A servir y dar su vida en rescate por muchos
A salvar a los pecadores, de los cuales somos los peores.
A dar vida y vida en abundancia
A morir en la cruz para pagar la cuenta que teníamos ante la justicia divina
A dar a sus discípulos un modelo de entrega, servicio, amor hasta el final
A llevar a la presencia de Dios todos aquellos que lo recibieran
A dar del Espíritu Santo a todos sus hijos
A dar dones y habilidades con los que batallamos contra el mal
A convertirse en el único sacerdote e intermediario entre Dios y los hombres
A llevarnos de victoria en victoria ... siendo y él y no otro el don inefable de Dios

3. Dios se hizo el Hijo del hombre para que los hombres pudieran llegar a ser hijos de Dios.

4. Jesús vino con los ojos fijos en que se hicieran muchas cosas para nosotros. “Para que,” "con el propósito de que," "con la vista puesta en qué," son frases que expresan la naturaleza eficaz de la venida de Jesús, de su nacimiento. Jesús vino para que eficazmente... “el aborrecible se convierta en el justificado” (declarado inocente y justo de puro regalo); “La bestia en el príncipe y rey;” “el esclavo en ahora hijo, libre y propietario de una herencia;” “para que lo desesperanzados tengan ahora esperanza, y no cualquier esperanza. Para que tengan esperanza de vida eterna, en eterna e íntima comunión con Dios y los suyos.

5. En la medida en que mi vida refleja la transformación traída por Jesús, en esa misma medida damos testimonio de la eficacia con la que él ha podido traernos esperanza. Sólo Jesús nos permite dejar de ser el Scrooge o el Grinch que somos.  Yo celebro la natividad de Jesús, porque un mundo sin navidad es un mundo sin esperanza, sin propósito.

 6. Me uno a la celebración de aquellos que cantan con sinceridad: “Oh Santísimo, felicísimo, grato tiempo de Navidad... al mundo perdido Cristo le ha nacido”


Conclusión:

Siempre habrá “scrooges” y “grinches,” pero nosotros nos hemos de alegrar por todo lo que nuestro Señor Jesús trajo en su venida. No dejes que aquellos que se oponen a la navidad y su celebración opaquen el gozo que trae el saber que la navidad es necesaria, es real, y ha sido eficaz al darnos una esperanza cuál ninguna.

jueves, 20 de diciembre de 2012

¡Estamos viviendo el fin del Mundo!

Quizá con tanta cosa es bueno recordar algunas de las razones fundamentales para celebrar y alegrarnos profundamente precisamente porque los últimos días han comenzado. La Biblia dice que cuando "llegó el cumplimiento del tiempo Dios envió a su Hijo." Dice que estamos viviendo ya los últimos días, y aquellos que se rinden en obediencia a Jesús, su obra y palabra, han comenzando a participar de las bendiciones del mundo venidero. Por eso, aunque este mundo pase mañana u hoy mismo, debemos gozarnos porque los discípulos de Cristo, gracias a su salvador son los seres humanos del mañana, del futuro. En lo que la Escritura es clara también es que no todos gozaran de este futuro, sino aquellos que se han rendido al hijo de Dios... esto si debería preocupar... Sólo los que están "en Cristo" tienen asegurado su futuro..!

Aunque no sabemos a perfección lo que el futuro nos trae, sabemos que será bueno, buenísimo para los que estén "en Cristo." !Y esto es así pues Dios en la natividad de Jesús ya se ha unido a nosotros! La salvación no es sólo el perdón de pecados, por importante que esto sea. La salvación en esencia es participar de Dios y en Dios…Dios ha querido unirse por toda la eternidad a todos nosotros por medio de su Hijo, en él somos sus verdaderos hijos!!! ¡Aquí hay varias razones para celebrar de verdad!

Más que Perdonados

Fuimos creados a la imagen del Hijo. El hombre fue creado siguiendo el prototipo del Hijo. Lo que somos como seres humanos, como seres que tienen la imagen de Dios, se lo debemos a que fuimos creados a imagen del Hijo.

Teológicamente la encarnación es preparada y posibilitada por el plan de Dios que creó a la humanidad con potencial para unirse de manera única con él. Dios no se hará carne solo porque habría que pagar por el pecado de la humanidad. Esto es cierto y necesario, y bendecimos al Señor por su obra de expiación. La encarnación fue necesaria para que nuestros pecados fueran totalmente pagados por el único que podía pagarlos: un ser que fuese Dios y hombre a la vez.

Más que el Cielo

Pero la salvación es muchísimo más que la obra por la que Dios nos dice “estamos en paz.” Es más que decirnos “tus pecados están perdonados.” Es más que limpiar nuestra cuenta y volver al inicio donde Adán nos dejó. Es mucho más que ofrecernos un lugar en la nueva tierra y los nuevos cielos en donde podemos tener un lugar asegurado, lleno de belleza por siempre. Todo esto es cierto y es parte de las grandes bendiciones que incluye nuestra salvación. Nuestra finita imaginación nos falla sólo al tratar de imaginar qué clase de bendiciones nos esperan. Cómo será esa tierra, qué clase de cielo, cuánto tiempo, cuánta capacidad de desarrollo, crecimiento, etc. Y podemos seguir pensando en la felicidad que nos producirá ver una creación sin contaminación de pecado. Cuántos colores, cuanta variedad de especies animales. Cuánto desarrollo humano puede haber en un mundo en donde hay armonía y paz no sólo entre sus semejantes y las criaturas animales, sino también con el Creador!!

Gracia Exuberante

Nosotros estuviéramos contentos con esto. Pero Dios no. El quería darnos más, mucho más, infinitamente más. En palabras de K. Barth, la venida de Dios en Jesús es la gracia exuberante del Señor, una gracia nunca esperada ni anticipada. Si somos incapaces de entender un mundo de paz con Dios, cuanto más lo somos de apreciar lo que significa su unión a nosotros. Por eso decimos que todas aquellas bendiciones no son lo central ni lo más profundo de la salvación…
Lo más distintivo de la salvación cristiana radica en el hecho único y portentoso de que Dios ha querido unirse a nosotros por siempre. La salvación es “teosis.” Como el gran Atanasio lo dijera en su libro sobre la encarnación: “Dios se hizo hombre para que los hijos de los hombres llegaran a ser hijos de Dios.”

Incapaces de Imaginar

Piense por un momento en la gran verdad bíblica de que Dios se ha unido a un ser humano específico, Jesús de Nazaret. Que esta unión no fue temporal es testificada en la Escritura de muchas formas. Por ejemplo, Hebreos nos dice que Jesús sea el mismo ayer, hoy y para siempre, testificando así de que está unión con Dios es eterna. La unión de Dios en Jesús es una unión irreversible porque es una unión personal, hipostática. Jesús no existe sin el Hijo. Ambos son el mismo. Como Calcedonia diría, sin diferencia, sin separación, sin confusión, sin cambio. A través de Jesús, aquellos que creemos en él, hemos sido concebidos por Dios. Nos hemos convertido en sus propios hijos. El apóstol Pedro dice que se nos ha dado todo lo que pertenece a la vida y a la piedad (εὐσέβειαν), y que hemos llegado a ser participes de la naturaleza divina (γένησθε θείας κοινωνοὶ φύσεως, Pd. 1:4) !! El apóstol Pablo insiste que hemos recibido el Espíritu y somos uno con Cristo y con Dios. Juan también nos dice que somos nacidos del Espíritu y que ha sido Dios quien nos ha concebido (τέκνα θεοῦ γενέσθαι, Juan 1:12)!  Que la Escritura insista que Dios vive en mí, que soy parte de su cuerpo, que soy su templo, que tenemos su mente, que la misma Trinidad mora en nosotros, no son simples afirmaciones metafóricas. Son afirmaciones que tratan de expresar de muchas maneras la relación filial e intimísima que ahora tienen todos aquellos que han venido a ser de él…

Celebrando sin Reservas

Esta es la salvación que apenas comenzamos a comprender. Esta es la salvación que celebramos con la navidad. Es increíble que algunos estén preocupados por mañana! Es increíble que algunos quieren seguir discutiendo sobre si el nacimiento de Jesús fue en diciembre o abril, o en otra fecha. ¡Qué importa! ¿Qué muchos ocupan este tiempo para celebrar otra cosa? Allá ellos. ¿Qué muchos han comercializado la celebración? Pobrecitos. Mi casa y yo seguiremos testificando y gozándonos del día feliz en el que Dios quiso hacerse uno con los seres humanos, y hacer sus hijos a todos aquellos que aceptan, reciben, creen, y obedecen al nombre del Hijo de Dios!!