El apóstol Pablo dice directamente: Si Jesús no resucitó somos los más miserables de todos los hombres. Jesús, su vida, su muerte y su resurrección son el centro de lo que somos. Todo lo demás es secundario. De nada más se puede decir lo mismo. Nada más importa tanto. Nada importa por ejemplo, si Abraham existió y creyó ser guiado por Dios. Nada importa si David escribió los salmos, o si Elías o Eliseo hicieron milagros. Nada importa si Isaías o Amós condenaron la injusticia de su tiempo. Si Jesús no resucitó, por qué ha de importarme eso? ¿Por qué? No me mal entienda. Todos esos personajes sí tienen importancia para mí, pero sólo porque después de todo Jesús de Nazaret existió, vivió, murió y resucitó.
La Naturaleza de la Resurrección
1. LA RESURRECCION DE JESUS ES FISICA
Sí, como mencionamos más adelante la resurrección de Jesús es más que una resucitación de un cuerpo humano. Es más que eso pero no puede ser menos. Cuando se consideran todas las evidencias históricas disponibles, la mejor y más natural respuesta es que Jesús de Nazaret no está en la tumba en la que su cuerpo fue colocado después de su crucifixión. Las tres mayores evidencias: la tumba vacía, las apariciones, y la transformaciones sufridas por enemigos de la fe (Pablo, los hermanos de Jesús, etc.) cuando se observan en su totalidad y desde un punto de vista no comprometido ideológicamente, evidencian que Jesús cumplió su promesa de volver de dentro de los muertos. El reciente estudio de N.T. Wright quizá sea el estudio más detallado escrito hasta la fecha sobre este tema (The Resurrection of Son of God). Otro estudio interesantísimo es el de Gary Habermas. En otro artículo escribí sobre la importancia que este último tuvo para convencer de la existencia de Dios al famosísimo ateo, Anthony Flew. Recomiendo leer a estos dos autores.
2. LA RESURRECCION DE JESUS ES HISTORICA.
Con esto los cristianos han afirmado por dos mil años que este evento tuvo lugar en la historia. La resurrección de Jesús no sólo es histórica porque haya movido la historia (este es el concepto de la teología existencial de Bultmann y de algunos teólogos de la liberación). La resurrección movió la historia de los discípulos y de muchos de los que hasta ese entonces no lo eran porque sucedió en el plano de los eventos mundanos. Con todo, esto no significa que los creyentes ingenuamente crean que la resurreción de Jesús se pueda probar exactamente de la misma forma que otros eventos se prueban. La resurrección de Jesús no fue causada por un agente histórico, como por ejemplo el imperio romano causó la cruz de Jesús. No, la resurrección de Jesús fue causada por la mano de Dios. Existe en la resurrección de Jesús una causalidad más allá de la historia: Dios mismo. Muchos historiadores niegan la realidad de la resurrección porque ésta simplemente no tiene analogía presente. No existe todavía otro evento semejante a ella. Los creyentes reconocen que aunque no hay analogía de la resurrección de Jesús, la suma y correlación de todos los factores involucrados en este evento naturalmente apuntan a que de verdad pasó. Este es un juicio histórico no diferente al que a veces se hace en otros contextos. Solo una resurrección histórica en este sentido explica por qué pasó lo que pasó con aquellos que la aceptaron (Gary Habermas and M. R. Licona, The Case for the Resurrection of Jesus. Kregel, 2004) .
3. LA NATURALEZA CONFIRMATORIA DE LA RESURRECCION
La resurrección de Jesús de acuerdo con los escritos nuevotestamentarios es de carácter confirmador en varios sentidos.
CONFIRMA QUIEN ES JESUS
En primer lugar la Biblia dice que la resurrección confirma quién fue Jesús. Romanos 1 dice que en este evento Dios confirmó a Jesús públicamente como su hijo, y lo hizo con gran poder. Ningun otro ser humano bíblico o no ha tenido esto. Jesús afirmó muchas cosas, prometió muchas cosas, profetizó muchas otras, etc. Sin la resurrección de Jesús todas aquellas cosas bien pudieran haber sido desvarios de otro hombre que sucumbió ante la muerte. Sin la resurrección no habría forma de saber si todas aquellas deberían ser cosas en las cuales pudiéramos confiar. Imagínense, por un momento vivir sin la esperanza de la vida eterna... sin la confianza de que Dios intervendrá de una vez por todas con la injusticia del mundo.
CONFIRMA QUIEN ES DIOS
La resurrección de Jesús también confirma a qué Dios nos referimos cuando hablamos de que él lo resucitó de los muertos. La resurrección de Jesús se enmarca en una historia de milagros y portentos del Dios de vida que se opone a la muerte. Este es el Dios que opone la vida a todos aquellos que con gran injusticia causan la muerte. Esto es especialmente en el caso de los líderes religiosos y políticos que con leyes injustas e inhumanas sujetan a muchos la muerte. No tengo espacio aquí para hablar de tantos ejemplos en el Antiguo Testamento en los que lo mismo se mirá (e.g., Daniel y los leones, Daniel y la dieta babilónica, Sadrac, Mesca y Abednego y el horno, etc. Interesantemente todos estos en un contexto de resurrección). Cuando Pedro en Pentecostés se pone de pie y anuncia la resurrección de Jesús el mismo patrón se hace claro. A Jesús lo mataron injustamente, pero Dios lo ha levantado de los muertos. Por tanto arrepiéntanse! El Dios de vida de Jesús es el Dios que al final de la historia vindicará a todos aquellos que en fidelidad a Jesús, su mensaje, su causa, se han opuesto no sólo de palabra, sino con toda su existencia de obediencia al imperio de la muerte del hombre injusto. Muchas veces este imperio mató a los siervos de Dios, pero el Dios a quien servimos nos resucitará... (Rom 8, 1 Cor. 15)...
CONFIRMA AL SER HUMANO
A través de los siglos el mayor enemigo sectario del cristianismo ha sido el Gnosticismo, en él asistimos a una negación de lo integralidad de la naturaleza del ser humano, de la creación y del mensaje del evangelio. Es contra ese Gnosticismo que la resurrección prueba ser también el enemigo por excelencia. Al Dios resucitar de los muertos a Jesús su mensaje es claro. Dios no está interesado sólo en el espíritu o el alma de Jesús y del ser humano. El quiere salvar y rescatar a todo el ser humano. El futuro está lleno de individuos glorificados, pero de carne y hueso al final. Dios no quiere descartar nuestro cuerpo!! Lo salvará, lo glorificará, pero será nuestro cuerpo. Que Jesús haya resucitado corporalmente testifica de esta buena intención de Dios, aunque los filosofos griegos de la colina de Marte (Hechos 17) se escandalicen, y juntos con ellos muchos llamados cristianos místicos... Como Ireneo de Lyon acostumbraba a decir, Dios ha resucitado "la carne" de Jesús... y con ella la nuestra.
CONFIRMA A LA CREACION
Ya que el cristiano no es un individuo aislado de toda la creación, sino que como todos los hommbres, es parte de ella, la resurrección del cuerpo de Jesús incluye el futuro de todo el universo material. La buena creación de Dios es redimible y será redimida en la persona de Jesús. Dios no destruirá la creación presente para hacer otra "exnihilo." No. Romanos 8 nos dice que en la medida en que la redención final de los hijos de Dios se acerca, en la misma medida el resto de la creación da gritos de expetación. Bien se puede decir que lo mismo que sucederá con el cuerpo del ser humano (trasformado, 1 Tes 4), lo mismo le espera a la creación material. Será purificada, trasformada, redimida. ¿Qué cómo sé eso? Existen muchos pasajes en el Antiguo Testamento (Isaías 40- por ejemplo), en los Evangelios, en las cartas de Pedro, en el libro de Apocalipsis, pero principalmente lo sé por lo que le ha pasado al cuerpo de Cristo. Por eso dirá, el apóstol Pablo que Dios quiso reunir todas la cosas en Cristo, y que todas la cosas en él subsisten (Col 1-2). Esto no sólo nos hace más concientes de nuestra responsabilidad con la tierra y el universo natural, sino también le da luz al futuro de la humanidad redimida...
Si Cristo no ha resucitado somos los más miserables, nada importa, pero si Cristo sí resucitó, y lo hizo, entonces "tu trabajo en el Señor no es en vano" (1 Cor. 15). La fe del Nuevo Testamento vive de esto: ¡Maranatha!





