jueves, 16 de enero de 2014

EL DIOS DESMOTIVADO

Dios--"Estoy muy desmotivado"

Creyente--"¿Pero cómo es eso? Tu no te desanimas."

Dios--Eso crees tú, porque no me conoces.

Creyente--"Bueno, yo me llamo creyente porque he leído aquellos versos tan inspiradores en tu libro. ¿Acaso no los escribiste tú?"

Dios—“Sí lo hice, pero no para que lo entendieras como lo has hecho.”

Creyente--¿Y cómo lo he hecho!!!?

Dios—“En primer lugar no los leíste para conocerme a mí. Lo hiciste para sentirte bien tú.”

Creyente—“¿Pero es que acaso tú no dices que quieres mi bien y mi felicidad?”

Dios—“En verdad que sí. Y es precisamente por eso que me siento desmotivado.”

Creyente—“Pero, ¿por qué? No entiendo.”

Dios—“Te di mi palabra para que me conocieras, porque conocerme para ti debería ser tu sumo gozo y felicidad.”

Creyente—“Y??... Yo la he leído… Bueno, a fuerza de ser sincero, ya que a ti no se te puede ocultar nada, debo decirte que aunque he leído muchos de tus versos, no los he leído todos…”

Dios—“Sabes que lo que más me hace sentir desmotivado no es que no lo hayas leído todo. Lo que más me duele es que no lo has hecho porque me ames, aunque dices y, muchas veces cantas que sí.”

Creyente--¿No me digas que tú necesitas que yo haga algo para hacerte sentir bien?

Dios—“Pues claro! ¿O también me vas a decir que porque soy Dios no puedo o debo sentirme bien?

Creyente—“Pues sí, ¿verdad?” jejeje… “Pero, anda no terminaste de decirme por qué estás desanimado, entonces.”

Dios—“Estoy desanimado porque las cosas que te animan, o que crees que te animan, no son las que me animan a mí.”

Creyente—“Aunque eso parece un trabalenguas… creo que te entiendo.”

Dios—“¿De verdad?”

Creyente—“creo que entiendo lo que dices ahora, pero no entiendo por qué las cosas que me animan a mí a ti te desaniman.”

Dios—“Es simple… el tiempo que inviertes en animarte con Cohelo, Osteen, Phil, etc. es sólo fantasía que más temprano que tarde te dejará más desanimado de lo que ahora puedas estar.”

Creyente—“Pero, ¿Cómo puedes decir eso? Las cosas que afirman parecen tan humanas, tan buenas, tan sinceras, y sobre todo, tan cercanas a lo que tú quieres!!

Dios—“mmm… ¿Sabes? Eso es lo chistoso que ni siquiera has leído lo que yo he escrito y tú dices saber ya lo que yo quiero… ¿No te parece que eso es para desanimar a cualquiera, inclusive a mí?

Creyente—“Bueno, pensándolo bien, tienes algo de razón…

Dios—“Pero eso no es todo.”

Creyente—“Ah ¿sí…?”

Dios—“Así están las cosas: Yo te di mi palabra para que me conocieras. El que me conoce tiene vida nueva y eterna. La vida nueva debería ser la más grande motivación que existe, porque en esencia significa estar junto a mí por siempre. Pero tú, no sólo no te interesa conocerme, y por eso no tampoco te interesa mi palabra…

Creyente—“Esto no va terminar bien… ¡me estoy sintiendo mal! … ¿Dónde dejé el libro de Cohelo?!!!

Dios—“Espera un momento… óyeme por favor que te conviene…”

Creyente—“a ver…”

Dios—“Si hubieras meditado en mi palabra, te hubieras dado cuenta que cuando te sientes mal, o algo malo te pasa, es cuando más sientes necesidad de reflexionar sobre el propósito de la vida.”

Creyente—“Si, creo que sí…  pero sigue.”

Dios—“Pues bien, mientras sufres es cuando más cerca estás de entender cuanta necesidad tienes de mí, y cuán sin propósito la vida es sin mi presencia… es cuando te das cuenta que tú solo no puedes, que me necesitas…”

Creyente—“¿Me estás pidiendo que sea masoquista, que me guste el dolor y la pobreza?”
Dios—“Ves, eso es lo que pasa cuando sólo lees a tus motivadores y a tus predicadores de prosperidad! Resultas con medias verdades que terminan ocultándote la verdad…”

Creyente—“Explícame pues…”

Dios—“Si permito el dolor y la pobreza no es porque estos sean buenos en sí mismos. Es porque en tu condición presente, ellos son instrumentos que te acercan a mí, y te hacen buscar mi voluntad.

Creyente—“Sigue por favor.”

Dios—“Lo que te debería hacer seguir adelante no es que no tengas problemas, o que hayas aprendido algunos trucos para superarlos. Lo que te debe animar es la confianza de que las circunstancias difíciles de la vida te acercan aún más a mí.”

Creyente—“…y al acercarte más a ti, encuentro la verdadera felicidad… verdad?”

Dios—“Exactamente!!  Y así demuestras que has entendido el mensaje central que quiero comunicar, y he comunicado en mi palabra.”

Creyente—“Qué es?...

Dios—“Que yo proveí a mi Hijo para que los seres humanos tuvieran el único camino expedito a mí, que reconozcan su condición de desobediencia e incapacidad y que habiendo renunciado a todas las demás formas por las cuales quieren encontrar realización, superación—que  siempre resultan en más alejamiento de todos, y especialmente de mí—me busquen de todo corazón como yo se lo he enseñado en mi palabra. ¡Solo yo puedo darles la felicidad que buscan!

Creyente—“Eso sí no lo sabía!!”

Dios—“Ya ves, el mensaje que tengo para ti no es que en esta vida tengas siempre felicidad, o prosperidad. Creer así oculta y obstaculiza mi verdadero propósito. Yo quiero que el ser humano sea feliz y encuentre salvación, pero no podrá hacerlo si lo que yo he hecho por ellos se sigue mal entendiendo y comunicando.

Creyente—Y ahora entiendo: Te desanimas cuando esto sucede…”

Dios—“¡Por supuesto! ¿No te pasaría lo mismo a ti?

Creyente—¡Estas sí son buenas nuevas!

Dios—“Cuando la entiendes sí que lo son. Pero muchos no querrán reconocerlas porque no quieren reconocer su condición y necesidad espiritual. Tampoco quieren obedecer a mi Hijo. No quieren venir a mí para que yo los perdone y los acoja. Quieren seguir con un mensaje que les predica que yo les voy a dar dinero y prosperidad material si tan solo lo creen, o lo demandan.”

Creyente—“Y supongo que me dirás que no es así, ¿verdad?”

Dios—“Si lees mi palabra, yo nunca he prometido tal cosa. Al contrario, les he advertido a no buscar esto solamente, pues al hacerlo evidencian que yo no soy a quien buscan. Ellos buscan a otro dios, aunque digan mi nombre, el de mi Hijo, o el de mi Espíritu.”

Creyente—“Qué bueno que me has explicado esto. Ahora entiendo tu desánimo. Perdóname por el dolor que te causé con mis tonterías. Mi mayor deseo es conocerte a ti, y gozar de lo que esta relación significa. De aquí en adelante, dedicaré más tiempo para entenderte y no a leer y a escuchar personas que evidentemente tampoco te han entendido.

Dios—“¿Sabes que esas palabras me llenan de gozo? Sí, lo hacen porque veo que has entendido mi propósito y mi mensaje. ¿Quisieras hacer algo más por mí?

Creyente—“Lo que quieras Señor, tu eres mi Dios, a quien sirvo y amo. Sólo espero ese día en que podamos estar juntos sin ninguna restricción…”

Dios—“Ve y diles a muchos más lo que has aprendido…  Eso me dará mucho más gozo…”

Creyente—“Con todo gusto, Señor! … Y en el proceso tengo que botar varios libros…



lunes, 2 de diciembre de 2013

Fundamentos de Teología y Vida

Lo que sigue es una serie de "trompetazos" porque todos ellos merecen atención detenida y especial. Todos juntos forman parte de nuestra vida como evangélicos. Muchos más pueden agregarse, pero en mi reciente contexto estos son de mucha importancia.

Fundamento de Fundamentos: Mi hermano murió trágicamente, yo fui el que lo conduje a su muerte. Soy un salvadoreño que causó la muerte de otro ser humano. Su cuerpo quedó irreconocible y el mío también. No, no conducíamos un porche, pero el cielo con su partida no ganó a otro ángel, ganó al Rey del Universo, y por causa de él a un hijo de Dios.

Fundamentos de Espiritualidad: Por haber pasado por tiempos sumamente críticos de pobreza, de enfermedad, de violencia, o de injusticia, algunos de nosotros a veces hemos creído que podemos despotricar contra toda convicción sobre Dios, Jesús, la Escritura, la iglesia. El Jesús del evangelio de Marcos nos enseña todo lo opuesto. Confiar en Dios aun colgando sobre la cruz, y citar la Escritura aun cuando todos se burlan de él, y llegar así hasta la muerte, es lo que al centurión lo lleva a exclamar: "verdaderamente este era Hijo de Dios."

Fundamentos de Eclesiología. De la misma forma en que el hecho de que Jesús vino a morir no salva del juicio divino al que lo entregó, de esa misma manera el hecho de que la iglesia ha sobrevivido y sobrevivirá por la gracia de Dios tampoco le quita el juicio a aquellos líderes que no la han cuidado como deben, por ignorancia, negligencia, o simplemente pecado.

Fundamentos de Teología Sistemática: La lectura diaria de la Biblia. Entre los propósitos que tienes para leer una y otra vez las Escrituras están que llegues a tener una idea correcta de toda la historia que te narra, que logres colocar todos sus eventos en su orden correctos, que logres hacer todas las correctas conexiones entre todos estos datos, a fin de que puedas sintetizar todo lo que se te dice y llegues a entender su esencia para que al final apropies esa enseñanza como tuya y te unas a ella y al propósito de Dios...

Fundamentos de Evangelización: La evangelización no es el resultado principalmente de nuestra alegría como creyentes (contra Francisco). Es más bien resultado de haber sido confrontados con el duro "arrepentíos" y convertíos" de Jesús, cuando nos hemos sometido a su voz soberana, cuando cambiamos ante ella y por ella, cuando le seguimos sólo él; sólo en ese proceso de obediencia nos convertimos en verdaderos "pescadores de hombres." Marcos 1:14-17 y par.

Fundamentos de Espiritualidad: La arrogancia de la ignorancia supera con creces a la de la educación. La arrogancia que se disfraza de humildad es mucho mas dañina que la otra porque no la alcanzas a notar sino hasta que es muy tarde.

Fundamentos de Teología: Muchas preguntas no contestadas durante los años de estudiante se convierten luego en las excusas que el pastor usa para criticar y a veces abandonar la doctrina del Nuevo Testamento. La falta de convicciones de muchos líderes de hoy tienen sus raíces en una educación bíblica superficial, causada a veces por malos maestros, o a veces por malos alumnos.

Fundamentos de Teología: Nuestra reacción virulenta a muchos de aquellos que critican nuestra mala teología frecuentemente tiene raíces en nuestra carne herida y opuesta a la espada del Espíritu. Es la hybris humana disfrazada de dignidad, misticismo, y hasta de espiritualidad la que grita y ofende a aquellos que nos denuncian. Como babosa cuando le echan sal, se retuerce porque el Espíritu convence de pecado...

Fundamentos de Soteriología (Salvación): La solución para los problemas del ser humano no se encuentra en animarlo a pensar en lo capaz o en lo bueno que es. Esto es típico del pensamiento secular, y de la teología de la prosperidad (e.g., Joel Osteen, Cash Luna), es decir del mundo. Pero, la Escritura dice otra cosa: "La persona que entiende el mal en su propio corazón es la única persona que es útil, fructífera, y sólida en su fe y obediencia. Otros sólo se engañan a sí mismos y así trastornan familias, iglesias, y todas las demás relaciones. En su orgullo propio y su juicio de otros manifiestan gran inconsistencia." John Owen, Sin and Repentance, 29.

Fundamentos de Soteriología: Celebrar la vida del Salvador es celebrar nuestra propia vida. Sin él, como el hombre de Tarso lo dijo, estábamos muertos, sin Dios, sin esperanza, flotando en la corriente que por inercia se escurría inexorablemente hacia la destrucción total…

Fundamentos de Bibliología: Puedes tener mucha religión cristiana y ser próspero hasta el punto de nadar en dinero, y al mismo tiempo puedes estar tan perdido y sin dirección de Dios como Israel antes de Josías. El mismo liderazgo y templo habían sepultado en dinero hasta olvidar el libro de Dios... Dios les dará juicio severo...! 2 Crónicas 34-36.

Fundamentos de Pneumatología evangélica: El Espíritu Santo viene sobre sus santos para que sean valientes en denunciar la falsa religiosidad, la idolatría y la injusticia de los que pretenden ser hijos de Dios, y para que puedan soportar si es necesario el martirio a manos de estos. "Jehová lo vea y lo demande." 2 Crónicas 24:17-22.

Fundamentos de Pneumatología evangélica: El Espíritu Santo no solo nos ORDENA evaluar a los que pretenden ser siervos y resultan ser falsos profetas, sino que también nos dice COMO evaluarlos: Los que no hacen de la revelación histórica de Jesús lo central--más bien priorizan otras revelaciones y distorsionan la enseñanza apostólica-- deben ser desechados como suplantadores del Señor. I Juan 4:1-5.


Fundamentos de Pneumatología evangélica: La función principal del Espíritu Santo, como su nombre lo indica, es transformarnos a la imagen del Santo, y lo hace a través de ayudarnos a luchar con toda nuestra alma, corazón y mente contra la ley del pecado que mora en nosotros. Es así que él mismo nos ayuda a amar a Dios, de la misma forma, mientras clamamos: ¡Abba, Padre!

EL MAYOR MAL

Existe un mal cual no otro. Nada se le puede comparar pues todo lo demás depende de ello. Si tan solo nos pudiéramos librar de él, nada más importaría. Puede compararse a la muerte, y en cierto sentido es igual. Es igual a la ceguera, porque no nos permite ver. Es igual a un cáncer incurable, porque aun cuando lo superamos en algunas áreas, y a veces pensamos que estamos limpios, resurge en los momento y lugares más inesperados. Y ni siquiera lo notamos. Sí, puede decirse que es un pecado. Pero no es cualquier pecado. Más parece ser la raíz del pecado mismo. Pecado, digo y cuando lo describo así algunos pensarán que estoy hablando sólo de religión. Pero no es así. Más bien es un mal humano. Sí afecta no sólo la relación con Dios, también la relación con los demás.
Que tal si les dijera que vivimos todos en un mundo de ciegos y de sordos. Más que minusválidos, somos inválidos totalmente. No tenemos brazos ni pies que nos ayuden. Lo peor es que no lo vemos, ni lo podemos oír.  No hay fuerzas para oírlo, ni ojos para verlo. Lo vemos de lejos, lo oímos a oídas. Lo vemos de lejos, lo oímos apenas, y no lo suficiente. Sí, es importante, pero no para nosotros. Si, decimos que es verdad, pero no para cambiarme a mí. Sí, puede cambiarme, así lo decimos, pero nunca llega a hacerlo. 
En todos nosotros se encuentra ese parásito que vive mientras vivimos. No conozco a nadie que se haya librado de esa malignidad. Yo la he sentido, muy de cerca, muy profundo. Sé qué está allí. Pero me es más fácil verla en el rostro, la boca, las actitudes, las acciones de todos los demás. Lo veo bien de cerca en aquellos que están cerca. Cuánto dolor se siente saber que tengo esta enfermedad, y que no existe nada que esté entre los seres humanos lo puede borrar. Si me preguntan por su nombre diré que se le conoce de muchas formas. Algunos lo llaman soberbia, otros egoísmo, egocentrismo, otros orgullo... yo lo llamo... "ser humano." Lo amo y lo odio al mismo tiempo. Sé lo que necesita pero no lo haré sino hasta que algo superior me lo haga. Otros me dicen qué debo hacer, y yo lo sé, pero no lo haré, porque se trata de ir contra el mal que está en mí y que soy yo mismo. Cuando el libro se abre, oigo lo que debo hacer y digo amén, pero lo hago consciente de que ese elixir no se aplicará a mí. Será bueno para otros. Así mismo lo predico: otros deben hacerlo. Pero por dentro, yo no. Ego no sólo es humano, también es hipócrita. Pero no lo hace porque quiera ser malo. Es que no quiere ser malo. Es malo. Pero yo no lo creo. Lo que hago no lo veo, no lo sé, no lo siento. Más aun no puede ser tan grave. Por lo menos ese es mi diagnóstico. Esta mi enfermedad es tan mía que a veces no sé si la que habla es ella o soy yo. Pero sé que si no me la quito, no puedo ser totalmente humano. ¿Pero quién quiere quitársela? Más bien yo seguiré haciendo lo que va de acuerdo con ella. Protegerla es protegerme, esa es la ley. Cuanto más trato de alejarme de ella más triste estoy. Cuanto más me alejo de ella más contento estoy. Esto me acorta los días y me deprime. Me deprime verlo en mí. Y más me deprime verlo en aquellos que están cerca. Me llena de rabia verlo en mis enemigos, y me "hace sentir bien" cuando la veo en aquellos que creen ingenua--o quizá hipócritamente--haberse desecho de ella. Digo "bien" porque se confirma otra vez que la ley no nos puede liberar de esto. No importa cuantos requisitos me ponga encima, siempre habrá alguna hendidura por donde esta substancia se saldrá de mi control.
El Libro abierto, y miles de veces repetido, cantado, y memorizado sólo hace que tenga más callo. Lo oiré otra vez más y aunque por un ínfimo segundo me hará sentir mal, luego se me olvida, y sigo igual. Es un ente de una callosidad infinita.   Nada de lo que yo haga puede rebanarlo. A menos que aquel hombre de Tarso lo haya encontrado...miserable de mí quien me librará de mí mismo.. Pido de rodillas que se me dé lo mismo que se le dio a él: Doy gracias a Dios por su inigualable regalo... (Ro. 7)...



martes, 3 de septiembre de 2013

PECADOS OLVIDADOS: Aunque sea algunos pocos...

Alabarte a ti mismo. Cuando sentimos que nadie reconoce nuestra tarea, cuando creemos que merecemos más atención de la que nos dan, es fácil empezar a hacer listas gigantes de nuestros logros, de nuestras capacidades, inteligencia, etc. La Escritura nos repite que debemos dejar que otros nos alaben, que la verdadera alabanza proviene de Dios porque en última instancia él es el único que la merece...! (Comp. Jer. 9:24)

Ayudar a que otros "suban" siempre y cuando no suban más que yo. Bernabé ayudó a Saulo hasta que este se convirtió en Pablo, el apóstol. Y cuando este llegó a serlo siguió trabajando con él aceptando humildemente que ahora Pablo tenía el liderazgo. ¿Cuántos líderes de hoy harían lo mismo?

Favoritismo, parcialidad, y mordida. El Dios de Abraham, de Jacob, Moisés y Jesús es Dios imparcial. En las buenas o en las malas no acepta cohecho ni monetario, ni familiar, ni de amistad, dice "no" al tráfico de influencias. No se le puede "comprar," no se le puede chantajear. Sus hijos deben ser iguales (Dt. 10:17).

Insatisfacción permanente. Aunque te llames cristiana/o si nada o casi nada te satisface, si casi siempre tienes una actitud de insatisfacción, lo más seguro es que no conoces al Señor Jesús. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra?" Salmo 73:25.

 Amargura por el sufrimiento. Cuando creemos sufrir injustificadamente nos amargamos y queremos que otros se amarguen igual que nosotros. Hebreos 12 dice la "pedagogía" (disciplina) de Dios en el sufrimiento debe ser recibida con gratitud a nuestro Padre. ¡No hacerlo es mostrar que somos bastardos!

Valorar el culto y lo litúrgico más que la justicia y el amor (Mateo 7 y 1 Cor. 13). Nuestro Señor les dice a los que tal hacen: "apártense de mi hacedores de maldad..." Y el apóstol Pablo afirma que si eso hago: "nada soy."

 La Tontería (escasez de entendimiento). Dice el salmo 107 que Dios nos libró del dolor causado por muchas de nuestras tonterías. Mucho del dolor que nos causamos es por hacer cosas estúpidas: mandar textos mientras conducimos, fumar, emborracharse, sexo fuera del matrimonio, "correr delante de una estampida de ganado!" (¡Feria de Pamplona!!), etc. etc. etc.

Amar muy poco. "Amarás al Señor tu Dios con todo... y con todo... y con toda... Y a tu prójimo como a ti mismo." Nuestro Señor Jesús dijo que de esto dependía todo lo demás... (Mt 22:34-40) ¡A todos nos falta tanto!

Ser simple. El simple en el libro de Proverbios es aquel que no sabe, no quiere saber, y no le importa saber, especialmente sobre lo que Dios quiere para su vida. Como tal hace cosas sin sentido, tontas, y dañinas. ¿Cuántos de estos llenan nuestras iglesias? (comp. Prov. 9:13).

Vanidad. Las cosas vanas en el pensamiento hebreo están relacionadas con los ídolos. "Elevar tu corazón" a cosas vanas es adorar a un ídolo (Salmo 24:4). Tal persona no tiene comunión con Dios. La obsesión de muchos predicadores hoy en día con el lujo y la apariencia no está muy lejos de la vanidad y los ídolos.

Avaricia. Ser pobre no garantiza que seas alguien sin avaricia. Muchos hoy se quejan de la avaricia de los ricos. Pero lo hacen no tanto por piedad o santidad, sino porque son tan o más avaros que aquellos! (comp. Jer. 8:10).

 Ingratitud. La falta de gratitud tiene el poder de oscurecer nuestra mente, no nos deja pensar bien. "Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión." Ro. 1:21 (NTV). ¡Da las gracias a Dios y los demás!

Soberbia. Se vuelve tan soberbia la persona que no dejará que su apariencia la descubra. Hay soberbios que parecen, y otros que se esconden.

Egoísmo. Pecado es también que sólo me interese mi gran proyecto, mientras que el de otros no merezca ni un vistazo, ni un gracias, ni un comentario sincero.